
Visitas Culturales
Descubre la huella de la historia en cada rincón. Un viaje cultural entre vetones, palacios y ermitas
Castillo de Oropesa
El conjunto está formado por los restos del antiguo castillo, una fortaleza de origen árabe levantada entre los siglos XII y XIII, y por el majestuoso Palacio de los Álvarez de Toledo, Condes de Oropesa, construido en el siglo XV. Hoy en día, este impresionante edificio alberga un Parador Nacional, que combina historia y hospitalidad.
En su interior se conserva una amplia plaza que fue en su día patio de armas, rodeada de robustas torres entre las que destaca la torre del homenaje, símbolo del poder señorial de la época. Mención especial merece su escalinata de piedra, considerada única en España por su diseño y conservación.
El monumento puede visitarse durante toda la semana, salvo los lunes, ofreciendo al visitante un viaje inolvidable a través de la historia y la arquitectura.
Vestigios Vetones: Historia en Piedra
Enclavado en lo alto de una colina con imponente vistas al Valle del Tiétar y la Sierra de Gredos, el Castro Celta de El Raso es una joya histórica que conecta a los visitantes con la memoria de los Vetones, un pueblo celta que habitó esta región durante la Segunda Edad del Hierro.

Este extraordinario yacimiento ocupa unas 20 hectáreas y estuvo fortificado mediante una impresionante muralla de piedra seca de 2 km de perímetro, con un grosor medio de 2 a 3 metros, torres de vigilancia y bastiones defensivos. En su interior se identifican más de 300 viviendas agrupadas en barrios irregulares, con arquitectura doméstica que respeta modelos helenísticos, centrados en el hogar y con porches y corrales. Su ocupación data de finales del siglo III a.C. hasta mediados del I a.C., cuando la conquista romana forzó su abandono.

Además de su valor histórico, el castro está rodeado por una naturaleza espectacular, con helechos, robles y vistas hacia el Pico Almanzor, el embalse de El Rosarito y el valle. En su entorno se encuentra el santuario de Postoloboso, dedicado al dios vetón Vaélico, guardián de la naturaleza y símbolo ancestral relacionado con el lobo.
Una visita al castro es mucho más que turismo: es una inmersión en un entorno donde los vestigios arqueológicos y la mitología local se entrelazan para ofrecer una experiencia auténtica y emocionante.
Enlaces de interés:
Naturaleza en estado puro
A los pies de la sierra, rodeados de robles, gargantas y senderos, podrás respirar aire puro y desconectar del ritmo de la ciudad. A pocos minutos del albergue se encuentran lugares como:
- La Garganta de Alardos, ideal para bañarse en verano en sus pozas naturales.
- La Reserva Natural del Almanzor, con rutas de senderismo que ofrecen vistas espectaculares.
- La Calzada Romana, antiguo camino que une el valle con la sierra.

Cuevas del Águila
La cavidad kárstica de Ramacastañas es una auténtica maravilla geológica formada en rocas calizas cristalinas hace más de 12 millones de años. Su origen se debe a la acción combinada del aire, las filtraciones de agua de lluvia y las corrientes subterráneas, que fueron moldeando poco a poco un espacio subterráneo único.
Con el paso del tiempo, la lenta disolución del carbonato cálcico por el agua cargada de CO₂ ha dado lugar a un paisaje interior espectacular, donde destacan estalactitas, estalagmitas, columnas y coladas que sorprenden al visitante por sus formas caprichosas.
El recorrido, de más de un kilómetro de longitud, está perfectamente acondicionado con senderos pavimentados e iluminación estratégica, lo que permite disfrutar cómodamente de la grandeza y belleza de estas formaciones naturales.
Candeleda
Candeleda es una de las localidades con más personalidad de la provincia de Ávila. Situada en una amplia llanura a los pies de la Sierra de Gredos, combina el encanto rural de sus casas entramadas de madera, muchas de ellas decoradas con balcones repletos de flores, con una historia y tradiciones que la convierten en un destino único.

En pleno casco histórico encontramos la Casa de las Flores, que alberga el curioso Museo del Juguete de Hojalata, con más de 2.000 piezas que hacen las delicias de pequeños y mayores. También destaca la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, erigida en honor a la Virgen de Chilla, patrona del municipio, cuya ermita en la sierra es lugar de peregrinación y festividad cada septiembre.
Los alrededores de Candeleda reflejan su arraigo agrícola: todavía es fácil ver los secaderos de tabaco, que sustituyeron al algodón en el siglo XIX, y los tradicionales sequeros de pimiento, esenciales para elaborar el afamado pimentón de Candeleda.
Pero más allá de la tradición, Candeleda es también naturaleza y aire libre. El embalse de El Rosarito, el valle del Tiétar y las gargantas que descienden de Gredos convierten a la localidad en un lugar privilegiado para disfrutar de rutas de senderismo, ciclismo, trail running o simplemente perderse en paisajes de gran belleza.
Candeleda es, en definitiva, un lugar donde historia, cultura, gastronomía y naturaleza se dan la mano para ofrecer al visitante una experiencia inolvidable.
